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jueves, julio 19, 2012

DECORADO EN LA NOCHE - RAY BRADBURY


Los escenarios de los estudios cinematográficos se alzaban detrás de altos muros verdes. El sol quemaba y tensaba las telas de los decorados durante el día y la niebla humedecía y aflojaba las mismas telas por la noche. En la "rue de la Paix" reinaba el silencio. En Piccadilly Circus, los pajaritos picoteaban las migajas dejadas por un electricista durante la filmación de una película unos meses atrás. Podía observarse el lugar donde la lluvia había envejecido realmente los edifi­cios nuevos que representaban otros antiguos. Múlti­ples técnicos habían trabajado durante años para enve­jecer estos escenarios de Oslo, Viena, Dnieperpetrovsk, Singapore, Dublín... y ahora el tiempo finalizaba la tarea convirtiendo aquel proceso en un arte.
Era ya muy tarde. Reinaban las sombras alargadas y el frío. Era la primavera, pero los árboles de cartón no exhibían sus vástagos, esperando adquirir belleza y barniz gracias a los técnicos. Era sólo una media pri­mavera. El cielo era benigno, pero la tierra necesitaba un director que, como Cristo, pudiese golpear las rocas con su varita y un apropiado talonario de cheques, para provocar magnificencias, colores y un burbujeo de es­pectáculos naturales.
El hombre estaba en la sombra, sin hacer nada. Se inclinó, recostándose contra un poste telefónico, con las manos en los costados, inexpresivo el rostro.
Otro hombre más joven rodeó una esquina de la plaza, cerca de la "catedral de Notre Dame", pasó delante de un Banco americano, una hacienda española, y atisbó por cada puerta, buscando algo y claramente preo­cupado.
Los dos hombres se encontraron. El que buscaba re­trocedió un paso, y luego corrió adelante.
—¡Matt... estás aquí!
Matt, el que estaba recostado contra el poste, en la sombra, no habló, no se movió, no agitó un solo pár­pado.
El individuo más joven pareció aturdido y añadió, mirando la sombra:
—¿Eres tú, Matt? —parecía dudarlo. El que estaba junto al poste miraba a los lejos. Al cabo de un instante entreabrió los labios para decir:
—Hola.
—Matt, soy yo... Paul. No pensé en buscar en este lugar. Se me ocurrió hoy. ¿Cuánto tiempo llevas aquí?
—Mucho tiempo —contestó Matt, mirando al cielo. Paul alargó una mano.
—¿Desde diciembre?
—Más aún.
—Fue en diciembre cuando desapareciste.
—Más aún —repitió el hombre que estaba en la som­bra, quedamente.
—¡Pero es... es imposible! —el joven Paul rio, tole­rante—. ¡No desapareciste hasta diciembre!
El hombre que estaba junto al poste no cambió de postura.
—Te sorprendería saber cuánto tiempo llevo aquí. Esto me gusta.
—Bien, ahora vendrás a casa. Vera te perdona.
—Ya estoy en casa.
—Vera se alegrará mucho de verte.
—¿Quién es?
—Vámonos, Matt.
El hombre de la sombra no se movió.
—Por favor, quita la mano de mi brazo, Paul. No iré contigo. Ya no pertenezco allí. No me gusta aquello. Yo soy de aquí. Este es mi hogar. Aquí conozco a todo el mundo.
—Estás cansado.
—Estoy descansando —ni una sola vez durante la conversación había mirado al joven—. Si saliera de aquí me cansaría. Jamás me sentí tan descansado como ahora.
—¿No estás solo?
—No. Estaba solo con Vera, Tom y los demás. Iba con ellos y siempre me divertía. Será mejor que vuel­vas a su lado, Paul.
—Vine a buscarte y no me iré —se obstinó el joven.
—Entonces, supongo que soy yo quien tendrá que marcharse —repuso el hombre desde la sombra—. Bue­nas noches, Paul.
Y cuando el hombre dio media vuelta en la sombra, su espalda, su espina dorsal y su nuca no fueron nada más que un conjunto de puntales y zoquetes que lo man­tenían de una pieza y daban sustancia a la masa de cartón de su postiza parte delantera.
Se desvaneció lentamente por entre los oscuros edi­ficios.

The nigth sets / 1947 / Traducción de Manuel Giménez / Publicado en: Las mejores historias de horror, recopiladas por el gran Forrest J. Ackerman





domingo, diciembre 07, 2008

Muere Forrest J. Ackerman

Noviembre 24, 1916 - Diciembre 4, 2008

Una infancia de terror. Cómo olvidar aquellos dos gruesos libros que durante años me acompañaron bajo la almohada o en la mesita situada a la cabecera: Las mejores historias de horror y Las mejores historias de fantasmas, ambos de la editorial Bruguera. Recuerdo que me los pasó uno de mis tíos, Walter, cinéfilo de corazón que hasta manejó su propio cine, el cineclub Melies, tan sólo para estar cerca de aquellas cintas clásicas que de memoria se conocía. Leídos y releídos aquellos libros, mi método consistia en seguirlos como si de Rayuela se tratará: un cuento del final, uno del medio, otro de más adelante, otro del comienzo.

Las dos antologías erán (son, pues el asunto es ubicarlos en alguna caja de la azotea e incluso reunir sus hojas que terminaron dispersas) fascinantes y en verdad, terrorificas. Cuántas imágenes y situaciones han quedado hasta hoy en mi cabeza.

Hoy me entero que el compilador de Las mejores historias de horror, acaba de fallecer a los 93 años. Forrest J Ackerman, aquel nombre leído mil veces, aquel tío cuya foto a lo Vincent Price me miraba desde la contratapa, el señor que siempre estuvo en mis conversaciones a la hora de hablar de historias de ciencia ficción, ha muerto.
De aquel libro las que más recuerdo son la del maniquí que oculto en la oscuridad de un viejo estudio cinematográfico comienza a hablar, otra de un tipo al que llamaban Duende, o aquella historia sobre el martillo de Caín que luego de siglos sigue matando.
Otra etapa que queda atrás.
Aquí la noticia aparecida en el Universal (México).

Muere Forrest J Ackerman, leyenda de la ciencia ficción Aunque fue poco conocido entre los lectores de literatura en general, Ackerman era una leyenda en los círculos de la ciencia ficción por ser el editor fundador de la revista Famous Monsters of Filmland

Forrest J, actor, agente literario, editor de revistas y amante de la buena vida, que descubrió al autor Ray Bradbury y a quien se le atribuye la creación del término ''sci-fi'' para la ciencia ficción, falleció el jueves pasado a la edad de 92 años por una complicación cardiaca en su casa de Los Ángeles, informó Kevin Burns, director de Prometheus Entertainment y albacea de los bienes de Ackerman.

Aunque era poco conocido entre los lectores de literatura en general, Ackerman era una leyenda en los círculos de la ciencia ficción por ser el editor fundador de la revista Famous Monsters of Filmland. También era propietario de una enorme colección de recuerdos relacionados con películas y la literatura del género que llenaban cada rincón de su mansión ubicada en una colina con vista a Los Angeles.

''Se convirtió en el cabecilla, el líder espiritual de todo en la ciencia ficción, la fantasía y el horror'', dijo Burns el viernes. Todos los sábados por la mañana abría la puerta de su hogar para aquellos interesados en conocer sus tesoros. Llegó a vender algunas piezas y regaló otras cuando se mudó a una casa más pequeña en el 2002, pero no dejó de recibir a la gente cada sábado hasta que su salud se lo permitió.

La colección alguna vez tuvo más de 50 mil libros, miles de revistas de ciencia ficción y algunos artículos como la capa que Bela Lugosi usó en la película ''Drácula'' de 1931. Su mayor mérito fue descubrir a Bradbury, autor de los clásicos ''Fahrenheit 451'' y ''Crónicas Marcianas''.

Ackerman había puesto un anuncio en una librería de Los Ángeles sobre un club de ciencia-ficción que había comenzado a organizar y así fue como el adolescente Bradbury apareció. Posteriormente le dio a éste dinero para comenzar su propia revista de ciencia ficción: Futuria Fantasia.

''No había publicado y conocí a muchas de esas personas que me dieron ánimos y me ayudaron a que comenzara mi carrera y todo fue por Forry Ackerman'' dijo Bradbury a The Associated Press en el 2005.

Ya como agente literario, Ackerman representó a Bradbury, Isaac Asimov y a muchos otros escritores del género. Alguna vez contó que el término ''sci-fi'' se le ocurrió en 1954 cuando iba en un auto escuchando la radio y un locutor dijo ''hi-fi''.

''Mi querida esposa dijo: 'olvídalo Forry, nunca va a pegar''', narró. Poco después lo usó en Famous Monsters of Filmland, la revista que co-fundó en 1958 y editó por 25 años.

Ackerman participó en muchas películas, por lo general haciendo ''cameos''. Entre su repertorio destacan ''Queen of Blood'', ''Dracula vs Frankenstein'', ''Amazon Women on the Moon'', ''Vampirella'', ''Transylvania Twist'', ''The Howling'' y el video de la canción de Michael Jackson ''Thriller''. Recientemente participó en ''The Dead Undead'' de 2007 y ''The Boneyard Collection'' de 2006.

Regresó por una corta temporada a Famous Monsters of Filmland en la década de 1990, pero tuvo fricciones con la editorial sobre asuntos creativos. Comenzó una demanda y ganó su juicio con una compensación de más de 375 mil dólares.

Alguna vez dijo que se enamoró de la ciencia ficción cuando tenía nueve años y vio una revista llamada Amazing Stories, la cual conservaría por el resto de su vida.

(En la foto principal: Forrest J Ackerman en 1951 por el lente de Allan Grant)