Friday, February 22, 2008

José B. Adolph: el día después de su partida

Rilke y cigarrillos More

Hay otras cosas que recuerdo aparte de sus libros y cuentos. Él fumaba cigarros More, esos larguitos, marrones y delgados canutos de tabaco importado. Mi viejo le dijo, oye Pepe, ya ps, pásate uno.
¿Tú sabes lo que me cuestan estos cigarros y cuando cuesta cada uno y pretendes que gaste uno en tí?, tu sigue con tu Hamilton, le respondió sonriente bajo su melenita de tigre viejo. Ahora no recuerdo si llegó a darselo o no. Pero sí pensé, qué estilazo el de este tío. Esa misma tarde aprovechando que dejara su cajetilla en la mesa, tuve que sacarle uno empujado por el deseo de esos largos y achocolatados cigarros importados. Aún recuerdo el sabor y el momento de aspirar el humo a escondidas.
Al año siguiente nomás empezaron a contrabandear tabaco de todas las marcas y procedencias, y los More empezaron a ser cosa tan común que los ambulantes los vendían en cada esquina.
En otra ocasión llegué, otra vez con mi viejo, a su departamente de la Avenida Salaverry, que había alquilado pues así llegar al Goethe Institut se le hacía más fácil. Acababa de publicar Y mañana, las ratas y venía trabajando con mi padre en la traducción al español de una obra de teatro alemana, Man oh man, del Grips Theather de Berlín.
Yo le dije que también me gustaba escribir y quería hacer poemas y cuentos algún día. Que había visto el comercial de televisión anunciando su novela con esa voz más parecida a la dios en mal día azuzando a la población a que lea: !Y mañana!... las ratas!. Él se rió, fue a su biblioteca y me trajo Cartas a un joven poeta, de Rainer María Rilke. Descanse en paz don José.
En estas fotos que hallé en una bolsa con los recuerdos del Primer Encuentro Internacional de Dramaturgos de Teatro para Niños organizado por el Grupo Teatral Abeja en 1987 (Chaclacayo), vemos a José B. Adolph sirviendo de traductor para al director alemán Rainer Lucker.

1 comment:

Terpsícore said...

Las actitudes de los escritores nos dejan huellas indelebles, sobre todo, en los más jóvenes.
Daniel, tu post está lleno de ternura.
Saluditos.