Wednesday, October 11, 2006

Autómatas: la tuerca histórica

Hombres falsos
Por: Daniel Contreras M.

No es casual que en las películas de prosaicos efectos especiales, muy serie B, sobre dioses y héroes griegos, entre ellas, las famosas Furia de titanes o Jason y los Argonautas, los hombres aparezcan rodeados de hábiles perros artificiales, agoreros buhos metálicos o furiosos gigantes de bronce.
En la mitología griega, el autómata tiene una rica tradición, desde Pigmalión hasta Dédalo. Pero no es sólo una cuestión mítica, sino una osadia real de los más ingeniosos inventores, aquellos que decidieron obrar como Dios.
Tal era el caso de Amenhotep, hermano de Hapu, que construye en el año 1500 A.C., una estatua de Memón, Rey de Etiopía, que emite sonidos cuando le iluminan los rayos del sol al amanecer.

Entre el 400 y 397 A.C Arquita de Tarento construye una paloma de madera suspendida de una viga, la cual rotaba con un surtidor de agua o vapor, simulando vuelo. En el 770 DC Yang Wu-Lien crea un mono que extiende sus manos y dice ¡Limosna! ¡Limosna!, guardando lo obtenido en una bolsa cuando alcanza un peso determinado.
Roger Bacon (1214-1294) construye, tras siete años de estudios, una cabeza que habla. Leonardo Da Vinci fabrica en 1500 un león automático en honor de Luis XII. En 1640 René Descartes inventó un autómata, al que se refiere como "mi hijo Francine".
Es en el siglo XVIII que los automatas se convierten en objetos de culto, y donde sobresale el genio de Jacques Vauncanson. Este mécanicien de génie obtuvo su milagrosa celebridad gracias a su ánade hecho de cobre, que bebe, come, grazna, chopotea en el agua y digiere su comida como un pato real.
Previamente construye un flautista y un tamborilero. Tan encantadores hasta que Napoleón hizo un serio intento a fin de obtenerlos. En Francia e Inglaterra estalla un increíble demanda que permite el surgimiento de innumerables criaturas de asombrosas construcciones y de juguetes bastante ingeniosos. Y así las calles parecieron ferias o pequeños circos ambulantes. El racional y lógico siglo XVIII seducido por astucias mecánicas.
DULCE COMPAÑÍA
Sin duda estos y demás famosos autómatas han servido de inspiración a escritores y poetas. La primera aparición en la literatura se encuentra en La Iliada, de Homero cuando unas adolescentes de oro son utilizadas por Vulcano como servomecanismos. También son conocidos los criados automáticos de Petronio en El Satiricón y los que luego aparecen en la oriental Mil y una noches.
Ya en el medioevo, la corte del Rey Arturo coexistía con la precaria ayuda de autómatas, que actuaban de guardianes y guerreros frente al corajudo Lancelot.
Sin embargo, es a finales del siglo XVIII que los literatos se dedican con pasión al tema de los hombres artificiales. El romanticismo sabe recuperar plenamente el ambiente de exasperación y lúgubre magia. Caudillo de estas anormales criaturas es el Homúnculus del Fausto de Goethe, un ser fruto de una anti-tradicional alquimia. Posteriormente, los memorables Hadaly de La Eva futura, de Villiers de L'isle Adam o el Frankestein de Mary Shelley le dan ese tono dramático y trágico.
Tambien está Olimpia, en el cuento El arenero, de E.T.A. Hoffmann. Ya en el siglo XX, Gustav Meyrinck reinventa la historia del ser más tétrico y terrorífico nacido de un versículo de la Biblia, El Golem. En lugar aparte aparece Pinocho de Collodi, un títere adorable, lejano de la naturaleza autómata. En terrenos musicales Coppelia, dada a la vida por un anciano decrépito, es uno de los ballets más representados.
Entre los escritores latinoamericanos destacan las creaciones de Jorge Luis Borges en el relato Talos, del Libro de los Seres Imaginarios o La invención de Morel, de Bioy Casares y su "completa, reproducida, idéntica" Madeleine.

(En revista OIGA Nº 34. 22 de diciembre de 2000)

1 comment:

soph said...

Cuatro meses después de la publicación de este artículo en Oiga (Diciembre 2000), Astroboy cumplía 50 años de vida. Ozamu Tezuka, dios creador del manga (apelativo que le otorgan sus fanáticos), trazó la primera historia de aquel robotito entrañable. Y es que el pequeño androide de ojos grandes, botas rojas y puntiagudo cabello, siempre estará de moda.

Todos sabemos la historia. Corre el año 2000, y el Dr. Tenma, tras la muerte de su hijo Tobio en un accidente automovilístico, crea un robot con características similares a la de un niño. El científico, con el propósito de reemplazar a su hijo perdido, diseña a Astroboy; sin embargo, abatido por el frío metal de su creación termina vendiéndolo a un circo. Años después, aparece en escena el profesor Ochanimizu, quien adopta al futuro súper héroe. En los siguientes capítulos vemos a Astroboy en una incansable lucha contra lo villanos de turno.

En la actualidad, 2006, y sobre la faz de la tierra (bueno, de Japón), existen 2 androides, Repliee R1 y Repliee Q1. Ninguno tan cautivador como Astroboy, pero sí llegan a emular a un humano. Pueden moverse como uno, hasta simular una respiración. Además, llevan bajo su piel sensores nerviosos que le permiten reaccionar como una persona cualquiera. A estas alturas (yo) me pregunto: al igual que Astroboy, ¿llegarán a luchar por la paz mundial?

Astroboy:
http://www.youtube.com/watch?v=m2ZlO6ux8h4

Repliee Q1:
http://www.youtube.com/watch?v=gD1tjTsBsJc

Repliee R1:
http://www.ed.ams.eng.osaka-u.ac.jp/development/Humanoid/ReplieeR1/ReplieeR1_eng.htm

http://robotgossip.blogspot.com/2005/05/repliee-r1.html